16/11/05

Luz

La necesidad de robar un pedazo de árbol

La carnada perfecta para el cojo que añora

Por llegar al final, a pesar de todo

Solo llega a la mitad del recorrido, ansiedad

Quietud soledad, alegría decadente incansable.

Plácido temporalmente, siente un sueño de corrido

Intoxicado ausente de dolor, no es dolor, no es angustia

Es estar ahí, es el cumulo de espectros espaciales, un hoyo

Negro, de palabras que se van al cielo, resucitadas e inmaculadas

Por libros de corte literato, por las letras y su pereza infinita, el espacio

De sus voces es incansable, impenetrable, conjeturable, plagiable vendible.

Se extingue con el paso de nuevos sonidos, violines danzantes llorando gimiendo

Ladrando silencio, cortando y golpeando oídos odiados por la confusión de lo escuchado

Ceguera parcial, inundación terminal, el capricho emocional toma corporalidad y movimiento.

La música no deja de sonar en el lugar, Los crímenes de la piel acongojada por el aire y el odio, el

Hambre sexual, el apetito sexual, la obsesión carnal, paseos, deseos en calles y árboles, enarbolados de uñas pintadas de negro, enterrándose en las cuadras más obscuras y espontáneas del cuerpo en deshielo. Destierro de la libido, estrellas excitadas por la tristeza y la sospecha golpeando las puertas del placer más Poseído y enérgico de la luz apagada, para no compenetrarse en el estallido de fluidos cósmicos encendidos del recuerdo a esta hora, que el tiempo ha dejado de correr por el impulso sin conciencia, carente de inocencia, la peste tenue del lugar y los anteojos de la secreción y los besos y Los besos……...

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