11/10/05

Iglesia

Lo gigantesco del techo del lugar no permite concentrarme, la construcción de la catedral o la deconstrucción o la reconstrucción me recuerda la entrada al lugar divino con una mujer, lugar sin un testigo- al menos de Jehová- lámparas asesinas, fábrica de puterío y estupro, osadía de enfrentar al señor, me pierdo en la fe, me hundo en el vino del santo padre, me sirvo en una bandeja. No. Me sirven en una bandeja una monja pendeja un poco de hostia con cariño y aliño, con hipocresía de la sacristía, obispos en el confesionario me encuentran algo ordinario, sucio y mal aspecto- No puedes ser confesado, no puedes mirar Los ojos de Dios. Hermano mío, al fin de tu borrachera y luego de un prolongado baño, volveréis a ser oveja de este rebaño. Por el momento rezad hijo mío, quizás consigas la salvación y el perdón del señor. –Válgame Dios padre todopoderoso, que más temprano que tarde volveré al confesionario, para que usted, siendo el puente entre Dios y mis pecados, pueda ser perdonado y no sea condenado a la hoguera.

Al día siguiente volví con un aspecto similar o más bien con un aliento similar, pues me había bañado, la misa ya había comenzado, observo a mi lado y veo a un mendigo, le quito el vino que embriagado lo mantenía en pie y sigo escuchando las palabras sagradas. Al concluir la misa, le manifiesto al padre mis deseos por confesarme.

- Adelante hijo mío. Al sentir mi aliento a alcohol nuevamente me rechaza, pero esta vez mi actitud fue inmensamente diferente.

- Maldito hijo de puta, maldigo este lugar como un espacio santo para venir a predicar la palabra de dios o es que tu sotana te da un poder superior??.

Jamás volví a la iglesia, nunca más me acerqué a Dios, nunca más quise pedirle, por lo que concluido el hecho, comencé a regirme más bien por lo que me dictaba mi mente perversa y obscuros pensamientos que constantemente evadía asistiendo a las capillas, culpando al demonio por aquellas tragedias que se apoderaban de mi ser. Entonces, decidí abrazarlo y seguir con lo que me demandaba él, mucho más tentador, ganador y seductor de lo que me ofrecía el tipejo aquel llamado Dios.

Entonces comencé por seducir, lo primero, a una mujer que confiase en mi, que deposite todos sus anhelos y expectativas en un hombre responsable y amable, que la tratase como me dictaba el maldito, como a una dama. Una mujer que vivía cerca de donde yo deambulaba todos los días era la carnada perfecta para mis planes. Lo primero era saber su nombre, saber en que se ocupaba, para ver de que forma mi seducción pueda ser más efectiva, ya una vez sabiéndolo todo sería más fácil. Pasaba a comprar todos los días, durante una semana (al menos de lunes a viernes) cigarrillos al quiosco de la esquina, viceroy ultra para ser más exacto, cajetilla de 20. Ella era una mujer muy atractiva….

 

 

Comentarios

que sentimiento mas pesadito e incomodo es la culpa...hombre deja la mochila al lado...dios tb es insoportablemente culpable, pero a el no le importa

Anotado por: iguis | 11/10/05

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